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Depone Presidente de la APHPPR ante Comisión de Hacienda
31 de marzo de 2006
APHPPR

 

El pasado 29 de marzo el Ing. Antonio Joglar Moreno, presidente de la asociación, presento ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes la posición de la APHPPR sobre el asunto de la reforma contributiva. A continuación podrá leer ponencia completa sobre este asunto.

 

PONENCIA ANTE LA LEGISLATURA DE PUERTO RICO

 

Comparece ante la Honorable Comisión de Hacienda y Asuntos Financieros de la Cámara de Representantes la Asociación de Productores de Hormigón Premezclado de Puerto Rico. Para propósitos de registro, mi nombre es Ing. Antonio Joglar Moreno, Presidente de la Asociación, me acompañan el Sr. Héctor René Rivera, Vicepresidente y el Lcdo. Orlando J. Rodríguez, nuestro Asesor Contributivo.

 

Nos sentimos muy honrados de poder comparecer ante ustedes para comentar el Proyecto de la Cámara 2193 cuyo propósito es establecer la Ley de Justicia Contributiva de 2006 para enmendar el Código de Rentas Internas de 1994. En las pasadas semanas han comparecido a este foro diversas organizaciones para comentar el impacto de este Proyecto y de las enmiendas propuestas por el Gobernador el 16 de enero de 2006. En nuestra ponencia nos hemos limitado a discutir única y exclusivamente los asuntos que afectan directamente a nuestra industria en particular. Representamos una industria que produce el 100% de la demanda del hormigón premezclado de nuestra Isla. El hormigón premezclado, por nuestra condición geográfica y susceptibilidad a fenómenos naturales, es el material de construcción más utilizado para albergar la vida y propiedad de los puertorriqueños y toda la actividad comercial e industrial. El hormigón es el material de construcción principal para la obra de infraestructura pública y privada, incluyendo carreteras, acueductos, puertos y aeropuertos.

 

La Asociación representa a los principales productores de hormigón que operan 70 plantas dosificadoras en Puerto Rico y que emplean alrededor de 1,500 personas con una nómina anual estimada en $50 millones y una inversión en maquinaria y equipo de aproximadamente $100 millones. El 100% del hormigón que se consume en Puerto Rico se produce en Puerto Rico y viceversa. La materia prima utilizada en la manufactura del hormigón se produce, en su mayoría, por otros fabricantes en Puerto Rico. Se estima que por cada empleo directo en la producción de hormigón se crean cuatro (4) empleos indirectos en la industria de la construcción.

 

Según los números recopilados por la Junta de Planificación, en Puerto Rico se consumen anualmente 2,035,167 de toneladas de cemento, equivalente a 43.3 millones de sacos de cemento. De esa cantidad, se estima que el 67% lo consumen los productores de hormigón premezclado (28,867,617 sacos). El cemento se produce por dos cementeras localizadas en Puerto Rico o se importa del extranjero por una empresa establecida en San Juan.

 

El hormigón, o concreto, es la mezcla de tres materias primas para manufacturar un producto terminado cuando se unen con agua. Las materias primas utilizadas son arena, piedra y cemento. Estas materias primas se extraen y procesan también en Puerto Rico, lo que a su vez crea actividad económica adicional. A estos materiales se le añade lo que se conoce como “aditivos” que no es otra cosa que productos químicos que ayudan a retardar el fragüe de la mezcla para poder llevar el producto a lugares más distantes de las plantas dosificadoras, reductor de agua para evitar añadir más agua a la mezcla y así no bajar la resistencia del hormigón y otros aditivos para usos especiales. El hormigón se vende por yardas cúbicas y la resistencia del hormigón se mide en libras por pulgadas cuadrada (PSI). Los hormigones más comúnmente pedidos son los que tienen una resistencia de 3,000 PSI para usarse en zapatas, techos y paredes. Para producir una yarda cúbica de hormigón con la resistencia más común (3,000 PSI) necesitamos aproximadamente cinco (5) sacos de cemento, es decir, unas 470 libras de cemento.

 

En Puerto Rico se venden anualmente 28,867,617 sacos de cemento a los productores de hormigón y se producen aproximadamente un total de 5,773,523 yardas cúbicas de hormigón. De acuerdo al número de yardas cúbicas que se usan en Puerto Rico anualmente y usando un precio promedio de venta del hormigón, que era de $80.00 durante el año 2005, podemos estimar que el valor total del hormigón producido en Puerto Rico fue de alrededor de $462 millones. Actualmente, los hormigoneros estamos pagando un arbitrio mensual sobre las ventas de un 3.6% al Departamento de Hacienda, lo que quiere decir que se está pagando anualmente alrededor de $16.7 millones.

 

¿Pero, cuánto nos cuesta producir una yarda de hormigón?

 

Veamos. Utilizando los precios al 1ro de enero de 2006, donde ya las cementeras subieron el cemento en aproximadamente un 12.50% (50 centavos por saco) y los aumentos de acarreo de los materiales y los materiales en sí, el aumento en el agua y la energía eléctrica, se estima que el costo de los materiales (piedra, arena, cemento y agua) representa actualmente aproximadamente el 51% del costo total del producto. Véase tabla que se aneja a esta ponencia como Anejo 1.

 

Lo antes expresado es únicamente el costo de los materiales. No se incluye dentro de ese costo, nóminas, pagos de seguro social, desempleo, energía eléctrica, teléfono, vacaciones regulares y por enfermedad, planes médicos, combustible, aditivos, peajes, cumplimiento ambiental, reglamentos de pesas y medidas, la depreciación de maquinaria y equipo, lo que llamamos Aoverhead@ que compone el restante 49% del costo del hormigón. El costo combinado de materiales y Aoverhead@ está en aproximadamente $80.00 por yarda cúbica actualmente.

 

Después de lo antes expuesto, dónde queda el hormigón premezclado con el Proyecto que sustituye el arbitrio de un 3.6% que ahora pagamos con un impuesto de venta de 7%? En adición, ambas propuestas contemplan añadir un impuesto de venta a los productos que están sujetos a arbitrios especiales tales como: gasolina, diesel, lubricantes, vehículos y camiones.

 

En ambas propuestas se exime del impuesto sobre la venta a toda materia prima usada en una planta manufacturera en Puerto Rico, pero excluyen del concepto de materia prima el cemento hidráulico . En este renglón, la Asociación objeta esa propuesta ya que el cemento es la principal materia prima o insumo en la fabricación del hormigón. Si el cemento llegase a pagar el 7% esto representaría un aumento en el costo de producción en la yarda cúbica del hormigón de $1.55, esto es sólo el impacto del impuesto en el cemento. Otro renglón que sufriría el aumento del 7% sería el combustible que utilizamos para transportar la materia prima y el producto terminado. Por regla general, entre el acarreo de los materiales y el acarreo del hormigón premezclado se gastan aproximadamente 2 galones de diesel por yarda cúbica. El precio del diesel en este momento está en alrededor de $2.20 por galón lo que quiere decir que el costo de producir una yarda cúbica de hormigón aumentará en $0.31. El aumento en el arbitrio especial o reductor del combustible de $3.00 a $5.00 por barril aumentará también el costo del hormigón por otros $0.07 por yarda .

 

En los dos renglones antes mencionados (cemento y combustible) ya hay un aumento de $1.93 por yarda cúbica que se le suma al costo de $80.00 y tenemos un nuevo costo de $81.93. Si añadimos el costo adicional de energía eléctrica y agua, entre otros, el costo total debe estar cerca de $83 por yarda. Asumiendo un margen de ganancia de un 4%, el nuevo precio de venta de una yarda de hormigón será de $86.32 y si le aplicamos el 7% nos da $6.04 o un precio al consumidor o contratista de $92.36. Por lo tanto, estimamos que, como resultado del impuesto de venta, la yarda cúbica de hormigón debe aumentar de $80 a $92.36, es decir un 15%. Este aumento no considera el posible aumento en el precio del cemento si se impone el impuesto del 7% al carbón utilizado por las cementeras.

 

Cuando el contratista que compró ese hormigón le añade también un impuesto de 7% llevaría el precio de la yarda cúbica a $98.82 al consumidor final. Esto es solo en el costo de hormigón, los demás materiales que usa el contratista también se afectarán de forma similar, pero hasta ahí llega nuestra parte de esta cadena. Para la economía, esto representa un costo adicional en la industria de la construcción anual de $108.7 millones de dólares solamente en hormigón. A manera de ejemplo, en una casa de interés social normalmente se usan 70 yardas cúbicas de hormigón premezclado el aumento en el costo del hormigón solamente será de $1,317.40 ($18.82 x 70.00 yc), asumiendo que el contratista no añade un margen de ganancia.

 

¿Cuál es entonces nuestra posición? Nuestros argumentos son los siguientes:

 

La actividad de construcción ya está sujeta a un impuesto al consumo o arbitrio de construcción establecido por los municipios de hasta un 5.5% del costo de la obra. El hormigón es el material de construcción más usado en Puerto Rico por lo que su consumo ya está gravado por los municipios.

 

Los productores de concreto no son elegibles para exenciones contributivas bajo las leyes de incentivos industriales de Puerto Rico. Como consecuencia, nuestras operaciones están sujetas al pago de patentes municipales, contribución sobre la propiedad mueble e inmueble y contribución sobre ingresos.

 

El 100% del hormigón que se consume en la Isla se produce en Puerto Rico. Es prácticamente imposible importar concreto a Puerto Rico por lo que se puede establecer un impuesto de venta menor del 7% para el concreto.

 

El impuesto de venta aumentaría la tasa efectiva de un 3.6% bajo el sistema de arbitrios vigente a una tasa de un 7%, un aumento de casi un 100%. El considerar las ventas a un contratista como una venta al detal , bajo ambas propuestas, causará un efecto cascada adicional pues el contratista tendrá que pagar el impuesto de venta al comprar el hormigón y tendrá que cobrar el 7% al consumidor final.

 

El pago de los impuestos bajo el método de acumulación afectará el flujo de efectivo de los productores de hormigón, ya que el impuesto de venta hay que pagarlo no más tarde del décimo día del mes siguiente al que ocurrió lo modalidad contributiva mientras que el Gobierno paga en 120 a 150 días y los contratistas pagan a los productores de hormigón en 30 días adicionales a la fecha en que reciben el pago del Gobierno.

 

El aumento en los costos de construcción privada y pública causará una desaceleración económica y afectará los empleos y la inversión en la industria de la construcción. Sobre este particular, otras asociaciones han discutido en este foro la situación que atraviesa la industria de la construcción .

 

Por los argumentos anteriores, los productores de hormigón premezclado solicitamos lo siguiente:

 

1. Que se establezca que el cemento es materia prima utilizada en la producción de concreto en plantas dosificadoras certificadas y que, como tal, esté exento del impuesto de venta.

 

2. Solicitamos que se mantenga el arbitrio de 3.6% actual al hormigón y que se exima del impuesto de venta o, en la alternativa, que se establezca un impuesto de venta al hormigón no mayor de un 4%.

 

3. Que se exima el combustible utilizado en la transportación de materia prima y en la transportación de productos terminados o parcialmente elaborados del impuesto de venta del 7%.

 

4. Que se exima del impuesto de venta las ventas de hormigón premezclado al Estado Libre Asociado y todas las corporaciones públicas, dependencias gubernamentales y municipios y a los contratistas y subcontratistas que lleven a cabo obras para dichas entidades gubernamentales para reducir el costo de construcción de la infraestructura del país y las viviendas de interés social.

 

5. Que se enmiende la definición del término “venta al detal” (Sección 7001 (k)) para excluir las ventas de concreto a contratistas y subcontratistas del impuesto de venta.

 

Conclusión

 

La Asociación de Productores de Hormigón Premezclado solicita que se evalúe cuidadosamente el impacto económico que tendrá la sustitución del arbitrio de 3.6% en los materiales de construcción producidos localmente y de 6¢ por quintal de cemento por un impuesto de venta del 7%. Como hemos discutido, el efecto inflacionario de esta medida aumentará significativamente el precio del hormigón y los costos de construcción. Este resultado, que estamos seguros no fue la intención al proponer una reforma contributiva, será perjudicial para la industria de la construcción y la economía en general.

 

Le agradeceremos la oportunidad que nos han brindado para presentar nuestros comentarios y sugerencias al P. de la C. 2193 y las enmiendas propuestas por el Gobernador.

 

FIN

 


 

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